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  1. Riesgo y rentabilidad van en sentido contrario tanto en el mercado financiero como en el inmobiliario. A mayor rentabilidad exigida probablemente mayor el riesgo que corre el capital invertido. No obstante, el sector inmobiliario corre con ventaja de que los “intereses” que paga a los inversores no son otra cosa que los arrendamientos de los inmuebles. En este sentido, el inversor tiene un control mayor de su capital y puede verificar constantemente su estado.

  2. ● Siempre que se quiera comparar dos proyectos distintos para analizar rentabilidad, se debe tener en cuenta que los contextos de ambos sean similares en cuanto a plazo y unidad de tiempo del flujo de caja.

  3. ● Los indicadores por excelencia para comparar rentabilidad en el mundo financiero son el VAN (Valor Actual Neto) y la TIR (Tasa Interna de Retorno) . El primero es un valor que rápidamente nos permite saber si el proyecto que estoy analizando es rentable una vez que yo le exijo determinada tasa de rentabilidad. Si el VAN es mayor a 0, entonces es rentable. La TIR muestra cuál es la tasa de rentabilidad de mi proyecto , directamente. Tiene la particularidad que hace que el VAN sea 0. Si la TIR del proyecto que estoy analizando es del 6% y, por ejemplo, colocar el mismo dinero a mismo plazo en un banco me otorga un 5%, entonces es más rentable el proyecto en análisis.

  4. En Uruguay, el 90% de los depósitos de los ahorristas en el sistema bancario son en dólares, y dentro de estos, prácticamente un 89% están “a la vista”. Los “depósitos a la vista” (los que se encuentran en caja de ahorro o cuenta corriente) no generan interés alguno para los depositantes. En términos económicos, decimos que es poco eficiente utilizar estos canales, salvo para mantener liquidez en casos de emergencia o para cubrir gastos de consumo no previstos. Con el transcurrir del tiempo, los depositantes “pagan” un alto costo de oportunidad por no haber utilizado distintos mecanismos de inversión más rentables.

  5. Los portafolios de inversión deberían contener activos de distinta naturaleza: tanto de renta fija como de renta variable, y una prudente distribución del riesgo en base al perfil del inversor.

  6. ● Una de las teorías más utilizadas para maximizar el beneficio de un portafolio de inversión y minimizar el riesgo de las inversiones es la “teoría de Markovitz”.

  7. Invertir desde el pozo en un emprendimiento inmobiliario eleva la rentabilidad entre un 15 y un 20% respecto a invertir una vez finalizado el proyecto.